Dicen que siempre de las caídas se aprende el error. Se aprende el porqué de esa caída. Yo puedo afirmar, que aprendí de mis caídas. Aprendí a no hacerme ilusiones en vano, aprendí a no confiar en la gente, me di cuenta de que muchas veces las personas te muestran una cosa y terminan siendo totalmente otra. A veces la gente te engaña, te usa, te ilusiona y se aprovecha de vos. Pero siempre de esa caída te podés levantar. Siempre después de algo malo viene lo mejor. Siempre después de cada tropezón, viene la mejor caída. Siempre después de llorar, volvés a reír. Siempre después de morir, volvés a vivir.