Me fui, me alejé de vos.
Aprendí a que no siempre tengo que sufrir yo, que a veces, un poco de llanto y mal estar, a vos no te viene NADA mal. Que los hombres merecen arrepentirse de los hechos, y no decir "bueno ya está" mirar al frente y hablarle a cualquier mujer que se le cruce por sus narices. Y siempre, nosotras, sufridas, lloramos por los rincones, sin ganas de salir, sin ganas de escuchar la palabra HOMBRE, sin ganas de NADA, absolutamente NADA. Así es como ellos nos destruyen, de a poco. Pareciera que compiten a ver qué hombre que entra a tu vida te hace sufrir más. Por eso es que me voy a un mundo que no se sufra, y espero encontrarlo.